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Qué laboratorios se piden en un examen pre-empleo, y cuáles no se pueden exigir

Equipo de Aptico14 min de lectura
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Gradilla con tubos de sangre de tapas de colores, frasco de muestra, torniquete y caja de guantes.

No existe una lista de laboratorios obligatoria para todo examen pre-empleo. Existe un puesto con riesgos, una base clínica que casi siempre se pide y dos pruebas que la ley deja fuera. Lo que importa después es cómo se leen esos valores y qué parte llega a la empresa.

Los laboratorios dependen del puesto, no de una lista

La pregunta «¿qué laboratorios lleva el pre-empleo?» no tiene una sola respuesta, y es bueno que un centro lo diga desde el principio. El Reglamento 522-06 obliga a vigilar la salud en función de los riesgos del puesto (Art. 7.14), no a aplicar el mismo paquete a todos. Un soldador, una cajera y un chofer de ruta no necesitan la misma analítica, y pedirles la misma infla el costo sin mejorar la protección. La guía de batería por puesto explica cómo se arma.

Dicho eso, en la práctica hay una base que se repite en casi todos los ingresos, y estudios que se suman cuando el riesgo lo pide.

La base que casi siempre se pide

Laboratorios de base frecuentes en un examen pre-empleo y qué aportan a la aptitud.
EstudioQué mira el médico ocupacionalPor qué importa para el puesto
HemogramaHemoglobina, glóbulos blancos, plaquetas.Una anemia marcada afecta la tolerancia al esfuerzo; una alteración de los blancos pide seguimiento antes de concluir.
Glicemia en ayunasAzúcar en sangre.Una glicemia muy alterada pesa en puestos de altura, conducción o maquinaria, por el riesgo de episodios durante la tarea.
Examen de orinaGlucosa, proteínas, sangre, infección.Es barato y orienta sobre riñón, diabetes e infecciones; suele ser la puerta de entrada a otros estudios.
Perfil lipídicoColesterol y triglicéridos.Riesgo cardiovascular en puestos de esfuerzo; también sirve de línea base para las periódicas.
CreatininaFunción renal.Relevante con exposición a solventes o metales, y como referencia de ingreso.

A esa base se suman estudios por riesgo: pruebas hepáticas con exposición a solventes, niveles de plomo en ciertas industrias, y los estudios que no son de laboratorio, como audiometría y espirometría, agudeza visual o radiografía. Qué entra y qué no lo decide el médico a partir del perfil del puesto, y conviene que quede escrito por cargo, para que dos candidatos al mismo puesto reciban la misma batería.

Cómo se lee un valor: el rango depende de la edad y el sexo

Un resultado de laboratorio no es «normal» o «alterado» en abstracto. La hemoglobina de referencia no es la misma para un hombre de 25 años que para una mujer de 50; la creatinina cambia con el sexo y la masa muscular. El informe del laboratorio trae su rango, pero ese rango es el del laboratorio, a veces genérico, y el médico tiene que mirar el valor contra el rango que corresponde a esa persona.

Aquí se cometen dos errores. El primero es leer el asterisco del informe como diagnóstico: un valor apenas fuera de rango puede no significar nada clínicamente. El segundo es el contrario: dar por normal un valor porque el informe no lo marcó, cuando para la edad y el sexo del trabajador sí está fuera. Un valor anormal al que nadie le pone etiqueta se convierte en un hallazgo que no llegó al certificado.

El tercer error no es de lectura sino de copia: pasar el valor del informe a la ficha con un decimal corrido o una fila saltada. Lo describimos en Errores de transcripción en resultados de laboratorio.

Lo que no se puede exigir

Hay pruebas que no tienen lugar en una batería de pre-empleo porque la ley las excluye como condición de empleo, y un centro debe saber decir que no cuando una empresa las pide.

  • Prueba de VIH. La Ley 135-11 (Art. 6) prohíbe al empleador solicitar, por sí mismo o mediante otra persona, pruebas de detección del VIH o sus anticuerpos como condición para obtener un puesto, conservarlo u obtener un ascenso. Incluirla en el pre-empleo «porque la empresa lo pidió» es exactamente el caso que el artículo prohíbe.
  • Prueba de embarazo. No tiene relación con la aptitud para ningún puesto, y el Código de Trabajo prohíbe en su Principio VII cualquier discriminación por sexo; el embarazo está además protegido frente al despido (Art. 233).

Las pruebas de sustancias son un caso aparte: no están prohibidas, pero exigen una política escrita, consentimiento y un circuito propio de confirmación y confidencialidad. Lo tratamos en Prueba antidoping laboral: cómo hacerla bien.

Cuando el laboratorio ya la hizo

A veces el candidato llega con un perfil que incluye una prueba de VIH que él mismo pidió, o el laboratorio la añadió por costumbre. El resultado es un dato sensible del trabajador: no se transcribe a la evaluación ocupacional ni se menciona a la empresa, y su presencia en el informe no cambia la aptitud.

Qué le llega a la empresa de todo esto

Nada de lo anterior, en detalle. La empresa recibe el certificado de aptitud con el resultado y las restricciones; los valores de laboratorio quedan en la historia clínica ocupacional que custodia el médico, protegidos por la Ley 172-13 como dato personal sensible. Una glicemia alterada no viaja a Recursos Humanos como «glicemia de 180»; viaja, si acaso, como una restricción aplicable («no trabajos en altura hasta nueva evaluación») o como una recomendación al trabajador de consultar a su médico.

Esa frontera protege al trabajador y también a la empresa, que no quiere tener en sus archivos resultados que no sabe interpretar y que la exponen. En Expediente ocupacional: qué recibe Recursos Humanos está el detalle.

Cómo organizar los laboratorios en el centro

  1. Definir por escrito la batería de cada cargo, con la base y los estudios por riesgo, y no cambiarla candidato a candidato.
  2. Acordar con el laboratorio el formato del informe y la vía de entrega, para que no llegue por tres caminos distintos.
  3. Leer cada valor contra el rango que corresponde a la edad y el sexo del trabajador, no solo contra el asterisco del informe.
  4. Señalar los hallazgos en la evaluación, no en la memoria, para que el médico que firma los vea juntos.
  5. Entregar a la empresa solo el certificado; el informe del laboratorio se archiva en el centro.

Un caso: la glicemia del candidato a chofer

Una empresa de transporte manda a un candidato a chofer de ruta para su pre-empleo. Llega a las 7:00 a. m. en ayunas, se toma la muestra, pasa por agudeza visual y examen físico, y se va. El laboratorio devuelve al día siguiente una glicemia en ayunas claramente por encima del rango de referencia; el resto del panel está en orden y el candidato no refirió ningún antecedente.

Lo que el centro no debe hacer es concluir «no apto» con un solo valor, ni concluir «apto» porque todo lo demás está bien. Un valor alterado orienta, no diagnostica. Lo que sí hace un centro ordenado:

  1. El médico confirma que el valor corresponde a ese candidato y a esa muestra, y que la ficha dice lo mismo que el informe original.
  2. Habla con el candidato: ayuno real, síntomas, antecedentes familiares, medicación. Le explica el resultado y que necesita confirmarlo.
  3. Deja la evaluación como aplazada, con el estudio de confirmación pendiente, y se lo comunica a la empresa en esos términos: «pendiente de un estudio complementario», sin decir cuál.
  4. Con la confirmación, concluye. Si el valor se confirma elevado, la aptitud para conducir puede quedar con restricciones (por ejemplo, control médico y nueva evaluación en un plazo corto) hasta que el trabajador tenga seguimiento; la decisión es clínica y la toma el médico, no la empresa.
  5. A la empresa le llega la aptitud, la restricción escrita y la fecha de la próxima evaluación. El valor de la glicemia no.

El candidato sale del proceso sabiendo algo útil sobre su salud y con una recomendación de consultar; la empresa sabe qué puede y qué no puede hacer con él; y el centro tiene un expediente que explica por qué concluyó lo que concluyó.

Los estudios que se suman por riesgo

La base de la tabla anterior rara vez basta para un puesto con exposición. Lo que se añade depende del agente, y es el médico quien lo decide a partir del perfil del puesto. Una orientación de práctica, no una lista de la norma:

Exposiciones frecuentes y los laboratorios que suelen añadirse (práctica; no sustituye el criterio del médico).
Exposición del puestoQué se suele añadirQué aporta
Solventes, pinturas, pegamentosPruebas de función hepática.Línea base del hígado antes de la exposición, y referencia para las periódicas.
Plomo (baterías, soldadura de ciertos metales, pinturas antiguas)Nivel de plomo en sangre.El único modo de saber si hay absorción; sin línea base de ingreso, una periódica alterada no se puede atribuir al puesto.
Conducción y maquinariaGlicemia (ya en la base), a veces pruebas de sustancias con consentimiento y política escrita.Riesgo de episodios durante la tarea.
Trabajo en alturaHemograma y glicemia, con examen dirigido a equilibrio y antecedentes.Anemia o glicemia descontrolada aumentan el riesgo de mareo o pérdida de conciencia.
Manipulación de alimentosLo que exija la autoridad sanitaria para ese sector, además de la base.Es un requisito sanitario del sector más que ocupacional; el centro lo incluye si la empresa lo acredita.
Polvos y humosNinguno de laboratorio como regla; lo que importa es la espirometría y, según el caso, la radiografía.El daño respiratorio no se ve en la sangre.

Dos lecciones de la tabla. Primera: hay riesgos para los que el laboratorio no aporta casi nada, y gastar en él es quitar presupuesto al estudio que sí importa. Segunda: la línea base de ingreso es lo que da sentido a las periódicas; sin un plomo de ingreso, el plomo de la periódica no dice nada sobre el puesto.

Cómo acordar el trabajo con el laboratorio

Buena parte del desorden con los laboratorios no se origina en el centro sino en cómo llegan los informes. Un acuerdo de una página con el laboratorio evita la mayoría:

  • Identificación: nombre completo, cédula y fecha de toma en cada informe, en el encabezado, no solo en el nombre del archivo.
  • Formato: un informe por persona, siempre con la misma estructura y el mismo orden de pruebas, aunque el panel varíe.
  • Unidades: las mismas para cada prueba en todos los informes; si el laboratorio cambia de unidad, que avise.
  • Rangos: que el informe traiga el rango de referencia por edad y sexo cuando exista, no un rango único para adultos.
  • Vía única de entrega: un correo o un portal, no el papel con el mensajero un día y el correo al siguiente.
  • Plazo: cuándo se entrega cada panel, para que el centro sepa a partir de qué día reclamar.
  • Valores críticos: cómo y a quién avisa el laboratorio si encuentra un valor que no puede esperar al informe.

Un laboratorio que no puede comprometerse con los dos primeros puntos es un riesgo para el centro, porque la identificación es lo que evita el informe en la ficha equivocada.

Cómo decirle que no a una empresa

La petición de una prueba que no corresponde suele venir de buena fe: alguien de Recursos Humanos la vio en otro sitio, o un gerente la pidió «por seguridad». La respuesta del centro tiene que ser clara y no sonar a regaño. Tres situaciones y una forma de contestarlas:

Peticiones frecuentes de las empresas y cómo responderlas.
Lo que pide la empresaQué responde el centro
«Incluyan la prueba de VIH en el pre-empleo.»Que la Ley 135-11 prohíbe exigirla como condición de empleo, que el centro no la incluye en ninguna batería de ingreso, y que si la empresa la exige por su cuenta se expone ella.
«Queremos prueba de embarazo a las candidatas.»Que no tiene relación con la aptitud para ningún puesto y que el Código de Trabajo prohíbe la discriminación por sexo. Si el puesto tiene un riesgo concreto para el embarazo, se trata en la historia clínica con la trabajadora, no como filtro de contratación.
«Háganles el panel completo a todos, para estar seguros.»Que la vigilancia es según el riesgo del puesto, que el panel completo no protege mejor y cuesta más, y que el centro propone una batería escrita por cargo que la empresa puede revisar.
«Mándennos los resultados del laboratorio con el certificado.»Que el detalle clínico es un dato sensible del trabajador (Ley 172-13) y se queda en el centro; la empresa recibe la aptitud, las restricciones y la vigencia, que es lo que necesita para actuar.

Conviene tener estas respuestas escritas y que las dé la misma persona siempre. Una empresa que recibe un «no» razonado y constante lo acepta; una que recibe un «sí» de recepción y un «no» del médico pierde la confianza en el centro.

Errores frecuentes con los laboratorios del pre-empleo

  • Pedir la batería por el precio del paquete y no por el puesto. Es el error de origen de casi todos los demás.
  • Aceptar «los análisis que trajo el candidato» sin comprobar laboratorio, fecha, identificación y que coincidan con lo que pide la batería.
  • Leer solo los asteriscos del informe. Un valor sin asterisco puede estar fuera de rango para esa edad y ese sexo.
  • Concluir con un valor sin confirmar, en cualquiera de las dos direcciones.
  • Transcribir el resultado de VIH que el laboratorio añadió por costumbre, y con eso meterlo en un expediente que no debía tenerlo.
  • Enviar el informe del laboratorio a la empresa «porque lo pagó». Pagar la evaluación no da derecho al dato clínico.
  • No guardar la línea base. Sin el valor de ingreso, la periódica no se puede comparar con nada.

El error que cuesta más caro

Un valor alterado que llegó, se copió como normal y nadie revisó. El certificado sale «apto» y la empresa lo guarda un año. Si el trabajador tiene un problema de salud relacionado durante ese año, el centro tendrá que explicar por qué firmó lo que firmó con ese informe en su archivo.

Qué debe quedar documentado

  • La batería definida para el cargo, con fecha y firma del médico que la definió, y la empresa que la acordó.
  • Para cada candidato: qué pruebas se pidieron, cuáles trajo el informe y cuáles faltaron.
  • El informe original del laboratorio, adjunto al expediente, con fecha de recepción.
  • Cada valor con su unidad y el rango de referencia que se usó para leerlo.
  • Los hallazgos señalados y los descartados, con una nota de por qué.
  • Las peticiones de la empresa que el centro rechazó y la respuesta que se dio, aunque sea en una línea.

Glosario breve

  • Batería: el conjunto de estudios que se aplica a un puesto, definido por escrito a partir de su perfil de riesgo.
  • Rango de referencia: el intervalo de valores que el laboratorio o el médico consideran esperables para una persona de esa edad y sexo. No es un diagnóstico.
  • Línea base: los valores de la evaluación de ingreso, contra los que se comparan las periódicas.
  • Valor crítico: un resultado que el laboratorio avisa de inmediato porque no puede esperar al informe.
  • Hallazgo: un valor o una observación que el médico considera relevante para la aptitud; no todo valor fuera de rango lo es.
  • Aplazada: una evaluación que no se puede concluir hasta que llegue un estudio pendiente o de confirmación.

Dónde entra una herramienta

La parte lenta de los laboratorios no es decidirlos, es pasarlos a la ficha y revisarlos uno a uno. En Aptico, el centro adjunta el PDF del laboratorio y los valores quedan en filas, cada uno con su rango según la edad y el sexo del trabajador, sin transcribirlos; el sistema señala los que están fuera de rango contra un catálogo de más de 300 hallazgos, y el médico decide. Puede probar con un informe de su centro sin registrarse.

La batería sigue siendo decisión del médico, y lo que no se puede pedir sigue sin pedirse. Lo que cambia es que ningún valor se copia a mano ni se queda sin etiqueta.

Preguntas frecuentes

¿Qué laboratorios son obligatorios en un examen pre-empleo en RD?

No hay una lista legal cerrada. El Reglamento 522-06 obliga a vigilar la salud según los riesgos del puesto; la batería la define el médico ocupacional, y en la práctica suele partir de hemograma, glicemia y examen de orina.

¿Hay que ir en ayunas al examen pre-empleo?

Depende de qué laboratorios lleve: la glicemia y el perfil lipídico se toman en ayunas. El centro debe indicarlo al citar.

¿La empresa puede exigir la prueba de VIH en el pre-empleo?

No. La Ley 135-11 (Art. 6) prohíbe solicitarla como condición para obtener un puesto, conservarlo u obtener un ascenso.

¿La empresa ve los resultados de laboratorio?

No. Recibe la aptitud y las restricciones; los valores se quedan en la historia clínica que custodia el médico (Ley 172-13).

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